Descubre por qué los propósitos de inicio de año no siempre se llevan a cabo y cómo reenfocar para una vida más feliz

Te has preguntado alguna vez por qué los propósitos que nos hacemos con el nuevo año no siempre se llevan a cabo? O por qué a los pocos días o semanas se abandonan…con el consecuente desánimo que esto conlleva?

 

A lo largo de mi experiencia tanto a nivel personal como profesional, me he dado cuenta que este hecho suele darse en muchos casos porque lo que pensamos, sentimos y hacemos, no están en línea, es decir, no van juntos en el mismo barco.

 

Te pongo primero en antecedentes y luego te explico un poco más con una útil práctica.

 

En los años cincuenta, el neurocientífico norteamericano Paul MacLean propuso su teoría evolutiva del cerebro triuno. Un cerebro que en realidad son tres cerebros que corresponden a diferentes etapas del desarrollo evolutivo: el cerebro reptiliano (instintivo), el cerebro emocional y el cerebro racional.

Pudiéndolo resumir de forma sencilla en:

 

  1. Centro mental: Está relacionado con lo que pienso. Ubicado en la cabeza.
  2. Centro emocional: Relacionado con lo que siento. Ubicado en la zona del pecho.
  3. Centro corporal o instintivo: Relacionado con las sensaciones corporales y el movimiento. Ubicado en todo el cuerpo.

 

De acuerdo con esta visión, nuestro cerebro humano en su evolución ha experimentado tres grandes etapas, de modo que en nosotros existe una jerarquía de tres cerebros en uno sólo.

Cerebro triuno mindfulness

El equilibrio o alineación de estos tres cerebros o centros nos permite estar más conectados con el aquí y ahora, es decir, con un mayor estado de presencia o Mindfulness. Facilitando vivir una vida más fluida, coherente y ajustada a nuestras necesidades reales.

 

Ahora bien, cuando estos 3 centros o cerebros no están alineados, es decir lo que pienso es diferente de lo que siento y en consecuencia de lo que hago, pues… es cuando nuestra vivencia del presente se empieza a hacer dificultosa, nuestros propósitos no se dan… y nos empezamos a sentir desanimados, tristes, estresados…

 

Vamos a ver ahora un ejemplo que nos va facilitar ver todo esto de forma más clara.

 

Supongamos que el propósito es aprender inglés para este nuevo año y se da el siguiente caso para los 3 centros:

 

1. Centro mental: Pienso que debería aprender inglés porque hoy en día es necesario en el trabajo.

2. Centro emocional: Este pensamiento me hace sentir pereza, desmotivación, enfado o estrés.

3. Centro corporal/instintivo: Mi cuerpo siente que le apetecería quedarse en casa o ir a pasear o descansar…

 

En este caso y como se observa, los 3 centros no van a una, cada uno va por su lado y por lo tanto es muy probable que mi propósito no tenga futuro, y finalice con sentimiento de frustración, tristeza y estrés por no conseguir mi objetivo.

 

Un caso donde sí estarían alineados los tres centros podría ser:

 

1. Centro mental: Pienso que debería aprender inglés porque hoy en día es necesario en el trabajo.

2. Centro emocional: Este pensamiento me hace sentir animado y contento.

3. Centro corporal/instintivo: Mi cuerpo se siente enérgico y activado.

Así que lo más probable en este caso es que me movilice para informarme o ir a una academia de idiomas.

 

Viendo estos ejemplos,  es probable que te pueda conectar  con situaciones similares de tu presente o pasado, la pregunta ahora es:

 

¿Cómo podría enfocar mis propósitos para este nuevo año de forma más satisfactoria?

 

Lo importante de la propuesta que te voy a hacer ahora es facilitarte conectar con aquello que sí puede encaminarte hacia una mayor felicidad desde ya y para este año 2018, porque muchas veces, para empezar el año o el curso nos ponemos cargas o tareas que nos dificultan el camino, verdad?

 

Pues bien, esta es mi propuesta y viene a modo de práctica guiada:

 

Primero de todo te invito a parar ahora y realizar 3 respiraciones profundas con los ojos abiertos,

ahora visualiza con ojos cerrados una escena donde te sientas feliz,

una escena donde tu estás simplemente disfrutando,

una escena donde te sientes bien y en paz.

Dedícale el tiempo que necesites hasta que conectes con esta escena. Cuando lo tengas abre los ojos de nuevo.

 

(Venga! Te animo a hacerlo ahora antes de continuar)

 

 

Si has acabado esta breve visualización, te invito ahora a responder a estas preguntas:

 

Qué has visualizado?

Dónde estabas?

Qué hacías?

Qué sentías?

 

Elige un elemento de esta visualización, por ejemplo, en mi caso estaba en la naturaleza.

 

Ahora responde:

 

  1. Qué piensas sobre ello?
  2. Qué sienten tus emociones?
  3. Qué siente tu cuerpo?

 

Por ejemplo, en mi caso sería:

 

  1. Pienso que me gusta la naturaleza.
  2. Siento expansión, felicidad, paz.
  3. Mi cuerpo se siente enérgico, con ganas de moverse hacía ahí,

Así que voy a ir en bicicleta por unos bonitos caminos cerca de mi casa este próximo domingo.

 

Ok? Tómate unos minutos para clarificar cada punto en ti.

 

A veces puede que algún centro no nos sea tan claro.

Si por ejemplo, el tercer centro lo ves un tanto difícil de identificar puedes hacerlo de la siguiente forma. Imagina que has puesto ‘soy feliz en la playa’ y la playa está a 300km de tu casa, en este caso te propongo realizar pequeños pasos certeros, que te permitan avanzar sintiendo que te estás escuchando e invirtiendo energía en aquello que te hace feliz.

 

Por ejemplo, reservar un fin de semana en el calendario para ir a la playa. Por otro lado imagina no tienes coche, pues puedes buscar la manera de ir, por ejemplo, el paso sería en este caso quedar con un buen amigo o amiga que sí tenga, y con el cual te apetezca ir juntos.

 

Ok? Si tienes alguna duda puedes compartirla más abajo en los comentarios y te responderé tan pronto como me sea posible.

 

Para ir finalizando y a modo de resumen, cuando alineamos los 3 centros es como si todo la tripulación del barco fuera a una, seguramente el barco vaya ligero y sea fácil de maniobrar.

 

Cuando no es así dejamos de vivir el presente y entramos en la tristeza,  enfado, estrés… es por este motivo en todas las formaciones de Mindfulness que imparto me gusta poner especial conciencia en estos tres centros, pues nos facilitan conectar con nuestras necesidades reales y vivirlas.

 

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Bueno, hasta aquí hemos llegado con este artículo de hoy que comparte mi visión personal sobre este tema, deseo te haya podido ser de utilidad. Recordar que esta es una propuesta posible a muchas otras, pero en mi caso personal y profesional, es uno de los enfoques que más me ha ayudado cuando me he sentido perdido.

 

Mis mejores deseos para tus propósitos en este bonito año 2018 que justo ha empezado y que la vida nos regala.

 

6 Comments

  1. Gema Garcia el 3 enero, 2018 a las 4:22 pm

    Hola, me ha encantado este ejercicio. A mí me cuesta centrarme, estoy muy dispersa incluso haciendo el ejercicio de una situación en la que me sintiera feliz, me ha costado pues me iba de una a otra. Quizá deba practicar más, pues llevo bastante tiempo con ansiedad y estrés. No se como conseguir esa concentración que me mantenga unicamente en un solo pensamiento. Gracias

    • Jordi Ferrer el 3 enero, 2018 a las 8:27 pm

      Hola Gema, muchas gracias por compartir cómo te sientes. Vivimos en una sociedad en la que centrarse no es tarea fácil y fácilmente nos dispersamos como comentas. Si el ejercicio te ha parecido interesante, te animo a repetirlo varias veces hasta que la mente se sosiegue un poco y te permita ver con más claridad qué cosas te hacen disfrutar o sentir feliz. Finalmente y si te interesa, Crecer Consciente dispone de un curso de Mindfulness que facilita precisamente este centramiento y reducir el estrés/ansiedad por medio de sencillas prácticas. Abrazo!

  2. Michelangelo el 3 enero, 2018 a las 6:08 pm

    Excelente, totalmente de acuerdo; el problema es que, producto de decisiones erróneas, muchas veces nos vemos obligados a realizar actividades que no nos agradan, para ganarnos la vida. En mi caso en concreto, soy inmigrante reciente e invertí en una actividad, para poder mantenerme en España y el resultado no ha sido satisfactorio y ahora la carga se me ha hecho muy pesada, por lo que debo continuar hasta cambiar de actividad y poder así alinear mi forma de pensar, con mis sentimientos y mis acciones…

    • Jordi Ferrer el 3 enero, 2018 a las 8:38 pm

      Hola Michelangelo, imagino que no debe ser nada fácil la situación en la que te encuentras, yo también me tuve que abrir camino profesional en otro país hace unos años y te puedo entender… Lo importante es ir dando pasos que te lleven hacia donde tu sientes que eres feliz, hacia aquello que te ilusiona. Puestos a subir una escalera, es mejor ir subiendo los peldaños, aunque a veces duros, hacia aquello que sí sientes en tu interior que te llena, te emociona. A veces, para ir hacia ese ‘lugar’ hay que pasar por otros que puedan ser desagradables y que preferiríamos no vivir, pero la vida no es un ente se pare a ver si eso nos va a ‘gustar o no’, la vida transcurre en cada momento.
      Así que muchos ánimos en tu caminar! Saber hacia donde vas es importante, es tu brújula, y siento que sí lo sabes. Fuerte abrazo

  3. Claudia el 9 enero, 2018 a las 4:02 am

    Muchas gracias…. excelente tema, muy claro y enriquecedor. Siempre me pregunté el poque gente con tan poca preparación podía ser mas exitoso que yo? y porque yo no obtengo los resultados profesionales que tanto busco? bueno creo que esta es la respuesta.
    En fin, no mas comparaciones y a alinear mis tres cerebros.
    Para este 2018 mi propósito principal es ser feliz conmigo misma y aprender a valorar lo que tengo.
    Bendiciones para todos

  4. Diana el 12 enero, 2018 a las 12:46 pm

    Hola, el ejercicio muy bonito, se siente la paz, pero yo vivo con mucho estrés, tengo una beba de año y un adolescente, siempre hay mucho que hacer y no me imagino como poder llegar a ese sitio de paz, además en mi imagen ellos no estaban presentes

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